El exterior

Es más fácil que nuestras neuronas se dañen, a que la piel sienta suplicio emocional. Ese desaparece, el anterior permanece como una especie de chicle corporal pegajoso y entrañable. Tuve la oportunidad de experimentar ambos. El día de hoy, hace una hora y media disfrutando el paisaje, charlando un poco, con un casco rosado, una chaqueta enorme de cuero color caoba, y una mochila gris, abrazando fuertemente el torso de un hermoso humano. Y en unos instantes desaparece mi imagen visual y escucho “Ay amor”…., lo escuché tan sereno que no tuve la oportunidad de preguntarle por qué su expresión. Estaba lejos de esta dimensión, que tuve el tiempo de contar las 5 vueltas de tronco que hice en el pavimento y aún no sabía que había pasado ni porque estaba en el suelo áspero, boca abajo con los brazos pegados a mi pecho y lista para volver a rodar. Al parecer seguía en mi mundo como una especie de chock, tanto así que fue mi acompañante quien me dijo las palabras perfectas “Amor”… ¿Está bien? ¡Levantese!… Suspendió mis ciento veinte libras de masa muscular, grasa y huesos, y unas cuatro libritas de sangre; me sentó en la acera, recogió la apache y regreso a mi. Sabes que esas cinco vueltas las amortiguó la mochila y la chaqueta, mi piel de la rodilla solo obtuvo un pequeño raspón y que mi pantalón se rompiera. Nos fuimos a nuestro nido de amor y fue allí donde me di cuenta que su palma derecha justo en el oponente del pulgar se desprendió su piel y tenía expuesto sus músculos de color negro muy sucio por el pavimento, con una chilena en su rodilla y tobillo derecho. Preocupado e indignado por qué su amada estaba lastimada, y yo le respondí. “Amor estoy bien, no pasa nada, hay otras personas sufriendo más que yo” solo cojeaba, nada más fue el impacto. Espero que comprendas por qué te cuento lo que me acaba de pasar…

Dejar de respirar por segundos.

Hay un nivel de dolor soportable y extraño; siento cuando tengo un choque eléctrico a mi pecho, como las válvulas de mi corazón están a ciento noventa por minuto, empiezan a estirarse y encogerse brutalmente, como si lo estuviera batiendo un torno imposible de parar, haciendo en mi exterior quedarme ahogada. Me gusta sentirlo poniendo mis dedos en la unión de mis clavículas, en el ligamento interclavicular, para sentir lo extasiado que está por emoción alguna, pobre de él. Así me pasó 4 veces el día de ayer, sin tener que esforzarme tanto. Mis emociones estaban bipolares en esos momentos, muchos encuentros insaciables. En lo más íntimo de mis pensamientos, me gusta sentirlo porque me desconecto automáticamente del mi alrededor, importando solamente los sonidos y vibraciones que exhala mi cuerpo, es extraordinario…

Farhibou

La combinación de Farfalla e Hibou…

Esa atractiva silueta de su rostro que encaja con el inefable mundo que existe dentro de su ser. No encuentro mayor deleite, que el sentir las cálidas y suaves hendiduras de sus dedos rozando cada milímetro de mi majestuoso monumento, esas caricias que hablan sin movimiento alguno de sus labios; o sus hermosos luceros color chocolate con un poco de marrón dorado que penetran libremente en lo profundo de mi corazón. Esos besos…

Ese sentimiento de libertad que sientes cuando escribes lo que realmente tu hemisferio derecho intenta decir.

El mundo en mi… El comienzo de todo.

Uno de los últimos días en que estaba fuera de casa, que según las golondrinas seguía en cautiverio al norte de nuestra jaula. Dias atrás como un Grifo saltando y aleteando sus alas en los cráteres del sol,  acompañada de el Centauro, nacido en el pulmón de Jupiter; quien se esfuerza para aprender cada día de su grifo, sus diversas manías, cada desasosiego o el frenesí de sus pensamientos; un espectáculo de neuronas electrocutandose a milisegundos de años luz.
Cuando de pronto… inesperada lluvia de discrepancia entre las bestias del cosmos.   

… Centaju tan infinito y persuasivo a la vista del balcón.

Inspirada en un ente, disfrazado de humano, barbón, pelo rojo; es un búho completo.

Las figuras que habitan.

Bienvenidos sean todos al mundo secreto de la materia que habita mi esqueleto. Les enseñaré sobre cómo mi cerebro navega a diario sobre escrúpulosas imágenes, sensaciones y vibraciones. Un pequeño paseo en el que tendrás que incorporarte muy a fondo para comprender lo anterior.